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La mujer en la vigilancia privada: Historia y Evolución en Colombia

Por décadas, el sector de la seguridad privada en Colombia fue percibido como un bastión exclusivamente masculino. Esta concepción, heredada de la estrecha relación del gremio con las Fuerzas Militares y la Policía Nacional, sugería que las labores de protección y vigilancia demandaban atributos de fuerza física tradicionalmente asociados a los hombres. No obstante, la historia de la mujer en este sector es un testimonio de resiliencia, profesionalismo y un cambio profundo en la mentalidad

empresarial del país.

Los Inicios: De la "Requisa" a la Administración

En los años 70 y 80, la presencia de la mujer en las empresas de vigilancia era excepcional y estaba estrictamente delimitada. Su vinculación operativa nació de una necesidad legal y social: la inspección física de otras mujeres. En aeropuertos, fábricas y eventos masivos, las mujeres eran contratadas exclusivamente para realizar la "requisa" femenina, pues el ordenamiento jurídico y el respeto a la intimidad impedían que los guardias hombres realizaran esta labor.

Simultáneamente, otro grupo de mujeres comenzó a poblar los departamentos administrativos y de recursos humanos de estas empresas, encargándose de la logística y la atención al cliente, pero sin pisar el terreno operativo o de toma de decisiones estratégicas.

El Marco Legal y la Profesionalización (1994)

Un hito fundamental fue la expedición del Decreto 356 de 1994 (Estatuto de Vigilancia y Seguridad Privada). Aunque esta norma no contenía un enfoque de género explícito, sí estableció las bases para la profesionalización del servicio. Esto permitió que las escuelas de capacitación abrieran sus puertas de manera formal a las mujeres, quienes demostraron rápidamente una disciplina y una capacidad de observación superiores en áreas críticas.

A finales de los 90 y principios de los 2000, las empresas de vigilancia comenzaron a notar que la presencia femenina en sectores como la banca y el comercio minorista generaba un ambiente de mayor confianza y reducía los niveles de confrontación. La mujer no solo vigilaba; también gestionaba crisis mediante la comunicación asertiva.

El Siglo XXI: Diversificación y Liderazgo

En las últimas dos décadas, el rol ha dado un giro de 180 grados. Según datos de la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada, las mujeres ya no solo ocupan puestos en porterías o recepciones. Hoy en día, son piezas clave en:

  1. Monitoreo de Medios Tecnológicos: Su capacidad de atención al detalle las ha convertido en las operadoras preferidas para centrales de cámaras (CCTV).

  2. Protección de Personas (Escoltas): Se ha incrementado la demanda de mujeres escoltas para la protección de empresarias, diplomáticas y familias, donde se valora la discreción y el bajo perfil.

  3. Cargos Directivos: El sector ha visto el surgimiento de gerentes y jefas de operaciones que lideran miles de hombres, rompiendo el "techo de cristal" en una industria históricamente jerárquica.

Cifras de Impacto

Para el año 2023, se estima que el sector emplea a cerca de 400,000 personas en Colombia, de las cuales aproximadamente el 13% al 15% son mujeres. Aunque la brecha persiste, el crecimiento es constante. El gremio ha entendido que la seguridad moderna no se trata solo de fuerza física, sino de inteligencia, prevención y tecnología, campos donde la equidad de género aporta un valor diferencial indiscutible.

Conclusión

La historia de la mujer en la seguridad privada colombiana pasó de la marginalidad de una labor de "requisa" a la centralidad de la gestión operativa. Hoy, las empresas que apuestan por la vinculación femenina no lo hacen solo por responsabilidad social, sino por una estrategia de eficiencia. La mujer colombiana ha demostrado que la seguridad es, ante todo, una cuestión de capacidad y compromiso.


Fuentes y Referencias

A continuación, se relacionan los enlaces oficiales y académicos que sustentan esta cronología y las cifras mencionadas:

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